¡Basta ya de revistas depredadoras!
Todos los investigadores conocen la orden judicial “Publicar o perecer”. Esto ha dado lugar a dos consecuencias, una buena y otra mala. Durante mucho tiempo, la primera ha sido proporcionar a las revistas serias un control de calidad muy estricto sobre el valor científico de los artículos. Pero la llegada de Internet ha dado lugar a revistas que ya no son en papel sino electrónicas (Open Source) al alterar el modelo económico: ya no es el lector quien paga, sino el autor. Es una brecha en la que “estafadores científicos” se han apresurado basándose en el principio de que no se debe rechazar un artículo por el que un autor ha pagado.
La segunda consecuencia es la aparición de revistas científicas depredadoras, cuyo propósito ya no es avanzar en la investigación, sino generar beneficios. Según la Oficina francesa de Integridad Científica, citando Nature, su definición es la siguiente: “las revistas y editoriales depredadoras son entidades que privilegian intereses personales en detrimento del conocimiento y se caracterizan por información falsa o engañosa, una desviación de las buenas prácticas editoriales y de publicación, falta de transparencia y/o el uso de prácticas de solicitud agresivas e indiscriminadas.” Advertencia: ¡no todas las revistas de código abierto son necesariamente depredadoras!
Se pueden utilizar varios criterios para identificar este tipo de revista, referenciados por ejemplo en la web Stop Predatory Journals, la web de ciencia abierta de la Universidad de Rennes 1 o en la guía de la UNESCO. Estos criterios incluyen:
– solicitar solicitudes por correo electrónico para publicar
– la entrega de artículos por correo electrónico
– los plazos de publicación muy cortos
– una tasa muy alta de aceptación de manuscritos
– la falta de transparencia en el proceso editorial (especialmente en la revisión)
– la falta de una política de retirada. etcétera.
Consulta https://www.predatoryjournals.org/the-list/journals para una lista de más de 7500 títulos.
Instamos encarecidamente a los lectores, especialmente a los jóvenes estudiantes de doctorado, a no caer en tales trampas, por lo que estén bien informados antes de buscar un lugar donde publicar.